El productor agropecuario de Santa Ana, Encinas Bonifacios, explicó que las heladas de julio favorecen la sanidad de los frutales al eliminar insectos y fortalecer las plantas, aunque advirtió que las bajas temperaturas desde mediados de agosto pueden perjudicar la siembra.
Productor de Santa Ana destacó que las heladas de julio favorecen la sanidad de los frutales y advirtió sobre los riesgos desde agosto El productor agropecuario de Santa Ana, Encinas Bonifacios, dialogó con Nord24 sobre el impacto de las bajas temperaturas en la actividad rural y aseguró que las heladas registradas durante julio resultan beneficiosas para los cultivos frutales. Según explicó, este fenómeno climático contribuye al desarrollo sanitario de las plantas y genera condiciones favorables para la próxima campaña.
Bonifacios señaló que, en el caso de los frutales de hoja caduca, las heladas cumplen un rol fundamental. “Las heladas dentro de los frutales son muy buenas porque hacen la sanidad, tiran las hojas y ayudan a eliminar insectos. Hay muchas plantas a las que las heladas les favorecen y les hacen muy bien”, expresó, al remarcar que este proceso natural fortalece a los cultivos.
No obstante, el productor advirtió que el escenario cambia a medida que avanza el calendario agrícola. Explicó que las heladas dejan de ser beneficiosas cuando se producen a partir de mediados de agosto, ya que comienzan a afectar las tareas de siembra y el desarrollo de los nuevos cultivos.
En ese sentido, sostuvo que el período ideal para las bajas temperaturas es durante todo el mes de julio. “Tiene que helar ahora. Todo julio tiene que haber heladas para que después agosto y septiembre nos liberen y podamos meter la semilla”, afirmó Bonifacios, quien consideró que un invierno con heladas tempranas y un final de temporada sin eventos extremos ofrece las mejores condiciones para el inicio de la siembra.
