ESQUINA (Corrientes). La seguridad vial en Esquina es una de las problemáticas que más preocupan a la comunidad y que requiere de un abordaje integral permanente. En ese marco, la última sesión del Honorable Concejo Deliberante dejó tela para cortar tras la comparecencia del Secretario del Ejecutivo Municipal, quien subió al recinto a rendir cuentas sobre la aplicación de la Ordenanza 01/2026 de Emergencia Vial. El informe arrojó una enorme cantidad de datos estadísticos que demuestran que hay un proceso en marcha, aunque el debate de fondo dejó flotando una duda central: si las herramientas institucionales ya existían y los recursos económicos están ingresando, ¿era realmente necesaria la declaración de una emergencia?
Un primer punto que no pasó desapercibido en el ámbito legislativo fue el factor tiempo. La normativa vigente estipulaba que las actualizaciones del Ejecutivo debían tener una periodicidad mensual; sin embargo, este balance detallado llega formalmente casi 90 días después de iniciada la emergencia. Una demora administrativa que dilata los tiempos de respuesta ante una urgencia ciudadana.
Las cifras sobre la mesa
Durante su exposición, el funcionario detalló el despliegue operativo enfocado en ordenar el tránsito local. Entre los números más relevantes del informe oficial se destacan 110 operativos de control, 720 actas de infracción labradas, 91 vehículos secuestrados, 70 agentes de tránsito registrados y la adquisición de 75 nuevas señales viales, junto a la demarcación de 56 cruces peatonales y la pintura de 2.000 metros lineales de cordón. A pesar de este esfuerzo, la siniestralidad no da tregua: el propio municipio admitió un registro de 66 siniestros viales y 30 heridos bajo el ala de la emergencia.
El debate de fondo: Competencias y reasignación de partidas
Es aquí donde el análisis periodístico e institucional invita a la reflexión. Al observar detenidamente las acciones ejecutadas —operativos de control, labrado de actas, secuestro de vehículos y ordenamiento de agentes—, queda en evidencia que se trata de competencias ordinarias que el Municipio siempre tuvo bajo su órbita legal, sin necesidad de un marco de excepción.
A esto se suma el factor económico expuesto en la misma sesión por el Secretario. El informe financiero de mayo de 2026 mostró una notable mejora en las arcas municipales, con un crecimiento nominal del 14% en los ingresos totales ($1.233 millones). Lo más llamativo fue el fuerte salto en la recaudación de recursos propios (ingresos genuinos), que pasó de $64 millones en mayo de 2025 a $116 millones en mayo de 2026.
Con estas cartas sobre la mesa, y con una recaudación local en franco ascenso, resulta difícil comprender la necesidad técnica de mantener una figura de "emergencia" que, entre sus facultades extraordinarias, habilita la reasignación discrecional de partidas presupuestarias. Si hay fondos genuinos creciendo y las herramientas legales son las de siempre, el ordenamiento del tránsito debiera ser una política de gestión corriente y no un esquema de excepción.
Lo que falta: Concientización que se sienta y cartelería que se vea
El análisis de fondo es que la percepción del vecino común en el día a día sigue siendo de desprotección. La cartelería prometida aún no se ve con la contundencia necesaria en los puntos críticos y las campañas de educación vial todavía no se sienten en las calles. El cambio cultural, eje central para que cualquier política de tránsito sea efectiva, sigue estando en deuda.
El debate legislativo sumó su momento de mayor sensibilidad cuando el concejal Armando Tognola planteó el trágico accidente ocurrido el pasado lunes 8 de junio entre un automóvil y una retroexcavadora municipal en horario de la madrugada. El edil remarcó la necesidad de que el propio Estado municipal sea el primero en dar el ejemplo absoluto en la vía pública, evitando la circulación de maquinaria pesada en horas de escasa visibilidad sin vehículos de apoyo con balizas. Al respecto, el Ejecutivo reconoció con honestidad que aún persisten "inoperancias administrativas y operativas históricas" que arrastran de gestiones pasadas y que intentan subsanar, destacando el pase a contrato formal de los maquinistas que trabajaban precarizados desde hacía más de 14 años.
En conclusión, el informe municipal demuestra que hay un reordenamiento interno en marcha. Sin embargo, para que los esquinenses vuelvan a transitar seguros, el foco debe estar en la eficacia real en la vía pública: con los recursos económicos en crecimiento, la educación y el control vial deben dejar de ser un proyecto de escritorio para transformarse en una realidad visible, palpable y sin necesidad de forzar herramientas de excepción.
