El pasado viernes 3 de julio, la estrella pop y el ídolo de la NFL, Travis Kelce, contrajeron matrimonio en el Madison Square Garden frente a más de mil invitados.
La ciudad que nunca duerme se detuvo por completo el pasado 3 de julio para el casamiento de la estrella del pop, Taylor Swift, y el jugador de fútbol americano Travis Kelce.
El escenario elegido para la boda del siglo fue el emblemático Madison Square Garden, en Manhattan, lo que requirió un despliegue policial sin precedentes en la Gran Manzana durante todo el fin de semana.
Tras días de especulaciones sobre el costo del operativo para la ciudad, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, confirmó que la cantante ya saldó la cuenta por la logística de seguridad. “Taylor Swift ya ha pagado el costo del permiso que se tramitó, que fue de más de 160.000 dólares”, reveló el funcionario ante la prensa.
Según Mamdani, ese desembolso cubrió tanto el permiso para el evento como “la respuesta a ese evento”, la cual incluyó cortes de tráfico totales y decenas de agentes apostados en el perímetro del estadio.
Pese a la gran cifra del operativo policial, el gasto parece menor frente al costo total de la boda, que la revista Forbes estimó por encima de los 20 millones de dólares.
La celebración, que incluyó desde vestidos de Dior hasta una rifa de regalos con bolsos de diseño y un auto Chevrolet Chevelle de 1970, no escatimó en lujos para sus mil invitados.
Ante las consultas sobre si el pago cubrió también las horas extra de los efectivos, el alcalde evitó dar una respuesta directa, limitándose a señalar que la ciudad ha sido sede de momentos “históricos” últimamente.
Como contrapartida al despliegue, la pareja realizó una donación de 26 millones de dólares a diversas organizaciones benéficas en Nueva York y Kansas.
El lugar elegido para el intercambio de votos fue el icónico Madison Square Garden, que se preparó especialmente para recibir a una caravana de invitados que llegaba en camionetas con vidrios polarizados.
Tal como se mencionó anteriormente, las calles que lo rodean estuvieron cortadas durante tres días para poder armar el spot en el que la ceremonia se llevó a cabo.
En una de las pantallas del ingreso principal, un simbólico mensaje confirmó la unión: “JusT&T Married”, un juego de palabras con las iniciales de los novios.
La ciudad de Nueva York estuvo a tono con el evento, ya que el Empire State se iluminó de color azul durante el evento para ser el “algo azul” de Taylor Swift. Esto hace referencia a una tradición en la que la novia tiene que usar algo nuevo, algo viejo, algo prestado y algo azul
