El clásico que transformó la manera de narrar una historia en el cine será proyectado este lunes 28 de septiembre, a las 21, en Santa Fe 847. Dirigida por Akira Kurosawa y protagonizada por Toshiro Mifune, la película forma parte de la programación seleccionada por Juan Ramón Díaz Colodrero, curador del ciclo.
El Cine Debate Espacio Mariño vuelve a abrir su pantalla a uno de los grandes clásicos de la cinematografía mundial. Este lunes 28 de septiembre, a las 21, proyectará “Rashomon”, la célebre película del director japonés Akira Kurosawa, en su sede de Santa Fe 847, Corrientes Capital.
La función forma parte de la programación diseñada por Juan Ramón Díaz Colodrero, programador y curador del ciclo de cine del Espacio Mariño, que semana a semana propone el encuentro con clásicos, obras de culto y producciones destacadas de diferentes épocas y cinematografías.
En esta oportunidad, la elección permite recuperar una obra que no solamente marcó un punto de inflexión en la carrera de Kurosawa, sino que también modificó la manera de pensar la narración cinematográfica. Estrenada en 1950 y protagonizada por Toshiro Mifune, Machiko Kyō y Takashi Shimura, Rashomon convirtió la imposibilidad de alcanzar una verdad absoluta en el corazón de su relato.
La historia comienza bajo las puertas del deteriorado templo de Rashomon. Allí, mientras una lluvia persistente cae sobre el lugar, un leñador, un sacerdote budista y otro hombre intentan comprender un episodio que parece no tener explicación.
Un bandido es acusado de atacar a un samurái y violar a su esposa. El hombre aparece muerto y comienza entonces la reconstrucción de lo ocurrido.
El leñador ofrece su relato. Luego aparece la versión del célebre bandido Tajomaru, interpretado por Toshiro Mifune. También habla la mujer del samurái, encarnada por Machiko Kyō. Incluso el muerto tendrá oportunidad de contar su propia historia a través de una médium.
Todos estuvieron vinculados con el mismo acontecimiento. Sin embargo, ninguno lo recuerda de la misma manera.
Los testimonios se contradicen, cambian las responsabilidades y transforman por completo la percepción de los personajes. Kurosawa construye así una película alrededor de la memoria, el egoísmo, la culpa y la capacidad humana para alterar los hechos según quién los relate.
De allí nació incluso la expresión “efecto Rashomon”, utilizada para describir situaciones en las que diferentes personas ofrecen versiones incompatibles de un mismo acontecimiento.
La realización tampoco tuvo un camino sencillo. Kurosawa terminó el guion en 1948, pero necesitó cerca de dos años para conseguir financiación. Luego del desinterés inicial de Toho, el proyecto encontró respaldo en los estudios Daiei, aunque su estructura narrativa despertaba dudas incluso dentro del propio equipo.
El director contó posteriormente que, antes de comenzar el rodaje, sus asistentes se acercaron preocupados porque no terminaban de comprender el guion.
La explicación de Kurosawa fue tan sencilla como reveladora: los seres humanos tienen enormes dificultades para ser completamente honestos consigo mismos y suelen modificar sus propios relatos para construir una imagen más favorable de quienes son.
El rodaje se realizó en locaciones y escenarios construidos en Kioto. Para recrear la lluvia torrencial que domina buena parte de las escenas desarrolladas bajo el portal de Rashomon, la producción utilizó asistentes distribuidos alrededor de la estructura con mangueras.
Rashomon también consolidó una de las asociaciones creativas más importantes de la historia del cine: la de Akira Kurosawa y Toshiro Mifune.
El actor construyó en Tajomaru un personaje físico, imprevisible y salvaje, alejado de muchas convenciones interpretativas del cine japonés de aquel momento.
Durante la preparación, Kurosawa encontró una particular inspiración al observar en una película de aventuras los movimientos de un león. Esa fue una de las referencias que transmitió a Mifune para construir la energía física del personaje.
El resultado fue una interpretación que se transformaría en una de las imágenes emblemáticas de la extensa carrera del actor.
El reconocimiento internacional fue decisivo. Rashomon obtuvo el León de Oro del Festival Internacional de Cine de Venecia en 1951 y posteriormente recibió un Oscar honorífico a la mejor película extranjera.
El éxito ayudó a que el cine japonés alcanzara una visibilidad internacional inédita y permitió que espectadores occidentales comenzaran a descubrir no solamente la obra de Kurosawa sino también la de otros grandes realizadores de Japón.
La extraordinaria fotografía de Kazuo Miyagawa, los movimientos de cámara siguiendo a los personajes por el bosque, el montaje, la utilización dramática de la luz y las sombras, la incorporación de elementos teatrales y la particular estructura basada en diferentes puntos de vista hicieron de Rashomon una referencia para generaciones posteriores de cineastas.
Más de siete décadas después de su estreno, su mecanismo narrativo continúa apareciendo en películas, series y relatos que presentan un mismo acontecimiento desde perspectivas diferentes.
La elección de Díaz Colodrero para esta nueva jornada del Cine Debate encuentra uno de sus principales atractivos precisamente en la vigencia de los interrogantes planteados por Kurosawa.
Porque Rashomon no termina cuando aparecen los créditos. Su verdadera discusión comienza después.
¿Quién dice la verdad? ¿Todos mienten? ¿Puede una persona recordar objetivamente aquello de lo que también fue protagonista? ¿Cuánto intervienen el orgullo, el miedo o la necesidad de justificar nuestras acciones cuando contamos una historia?
Son preguntas que Kurosawa planteó en 1950 y que permanecen intactas.
El Cine Debate Espacio Mariño, con programación y curaduría de Juan Ramón Díaz Colodrero, propone así una nueva oportunidad para encontrarse con una película fundamental de la historia del cine y recuperar, después de la proyección, aquello que constituye la esencia misma del ciclo: mirar, pensar y debatir cine colectivamente.
La función de “Rashomon” será este lunes 28 de septiembre, desde las 21, en Espacio Mariño, Santa Fe 847.

