El mandatario de Brasil apuesta conquistar a los 33 millones de votantes que no fueron a las urnas para remontar la derrota ante Flavio Bolsonaro en la primera vuelta. La definición será el domingo 25 de octubre.

El presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó este lunes que buscará convencer a los abstencionistas, unos 33 millones de brasileños, que no fueron a votar, según él, por desinterés, con la mira en una remontada en segunda vuelta ante su rival Flavio Bolsonaro el próximo 25 de octubre. “Es nuestra responsabilidad devolverles el interés para participar en las elecciones”, declaró el mandatario, durante la primera reunión que mantuvo con su equipo de campaña tras verse sorpresivamente aventajado en la primera vuelta por Bolsonaro por poco menos de dos puntos porcentuales. Según los datos ofrecidos por el Tribunal Superior Electoral de Brasil, cerca de 125 millones de votos Fueron contabilizados en los comicios del domingo, lo que deja una abstención de 33.441.825 de votantes, un 21,08 % del censo. Se trata de la abstención más alta desde 1998.

Lula, que obtuvo el 45,16 % de los votos frente al 47,03 % de su rival derechista, definió las prioridades de su campaña para las próximas tres semanas, entre ellas apostó a reforzar su exposición mediática con más participaciones en radio y en debates televisivos frente a Bolsonaro. “Ahora sí es importante tener debates en la televisión porque es un cara a cara”, dijo, después de haberse negado a participar en ninguno de los encuentros organizados antes de la primera vuelta por los medios de comunicación. Lula, además, dio pistas sobre qué temas enfatizará en las próximas semanas, muchos de ellos asociados a la campaña del rival.

Sobre la seguridad, el mandatario reconoció que las facciones “ganaron la partida” hasta ahora y se comprometió a reforzar el combate al crimen organizado. “Los criminales tienen que ir a prisión”, declaró, antes de pedir que el Senado apruebe cuanto antes un proyecto del Gobierno para realizar una reforma constitucional en materia de seguridad. Con estos objetivos en mente, el candidato volvió a mostrase optimista sobre las posibilidades de victoria en la segunda vuelta. “No hay ninguna razón, económica, social o política, para no ser elegido presidente”, concluyó. Por su parte, el primogénito del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022), planea buscar el respaldo de União Brasil, Republicanos y Progresistas (PP), tres formaciones de centroderecha que suman 128 diputados y que no apoyaron a ningún candidato en la primera vuelta, según afirmó este lunes el presidente del Partido Liberal, Valdemar Costa Neto.

El PL también pretende atraer a los candidatos que quedaron fuera de la contienda, en especial el conservador Ronaldo Caiado, que terminó cuarto, con el 2,18 % de los votos. Este candidato derrotado podría anunciar su apoyo a Bolsonaro este mismo martes, según adelantó un aliado de Caiado, el gobernador de Goiás, Daniel Vilela, en una entrevista a CNN Brasil. Los aspirantes que terminaron el domingo en segunda y tercera posición, el escritor Augusto Cury (2,89 %) y el agitador ultra Renan Santos (2,24 %) de momento aseguran que no apoyarán a ningún candidato en la segunda vuelta.