La Universidad de Buenos Aires distinguió al escritor, músico y conductor por su trayectoria en la cultura popular. Durante el acto, defendió el conocimiento compartido, la amistad universitaria y afirmó que “la duda es la vida”.

La Universidad de Buenos Aires (UBA) otorgó este viernes el doctorado Honoris Causa a Alejandro Dolina en un acto realizado en la Facultad de Ciencias Sociales, donde fue acompañado por estudiantes, docentes, periodistas, amigos y seguidores que colmaron el auditorio.

La máxima distinción académica de la UBA reconoció la trayectoria del autor de El Ángel Gris como escritor, músico, conductor y referente de la cultura popular argentina. La propuesta fue impulsada por las carreras de Ciencias de la Comunicación Social y Ciencia Política, y contó con respaldo unánime en las instancias institucionales correspondientes.

Durante la ceremonia, Dolina recibió el diploma y la medalla de honor de manos del rector Ricardo Gelpi y del vicedecano de Ciencias Sociales, Diego de Charras.

En su discurso de agradecimiento, Dolina combinó emoción y reflexión. “Las alegrías después de cierta edad vienen acompañadas por una deliciosa melancolía y por una noble tristeza”, expresó ante el público.

El escritor recordó además sus años como estudiante de Derecho y puso en valor la relación entre compañeros. Según afirmó, la experiencia universitaria constituye un espacio único de intercambio y construcción colectiva del conocimiento.

Uno de los ejes más destacados de su intervención fue la defensa de la educación pública. Dolina definió a la universidad como un lugar donde se recibe conocimiento, pero también donde se comparte.

“La universidad pública es donde se recibe, pero también donde se da. Y donde se produce un momento de comunión, pese a que nuestra vida es creadora de soledad”, sostuvo.

Más adelante, reivindicó la necesidad de fortalecer las instituciones educativas y afirmó que los gobiernos deberían priorizar la creación de universidades y colegios como parte de sus políticas públicas.

Tras las formalidades, el homenajeado mantuvo un diálogo público con el psicólogo y escritor Gabriel Rolón, compañero durante años en La venganza será terrible.

Rolón recorrió algunos de los temas centrales de la obra de Dolina, desde la filosofía y la poesía hasta la música y la mitología. En ese intercambio surgió una de las frases más celebradas de la noche.

Al citar unos versos del propio homenajeado, Rolón recordó la expresión “La duda es la vida”. Dolina profundizó esa idea al responder: “La respuesta es definitiva y se trata de eludir lo definitivo. La pregunta abre. La respuesta clausura”.

La laudatio estuvo a cargo de Larisa Kejval, directora de la carrera de Comunicación Social, quien repasó la extensa trayectoria del homenajeado y destacó la influencia de su obra en distintas generaciones.

Durante su intervención señaló que el nombre de Dolina trascendió a la persona para convertirse en una referencia cultural con identidad propia. También remarcó la huella que dejó en lectores, oyentes y estudiantes, así como la capacidad de sus relatos para instalar personajes y universos que forman parte del imaginario colectivo argentino.

La ceremonia concluyó con un emotivo mensaje de Gabriel Rolón y una prolongada ovación para el nuevo doctor Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires.