El ciclo Cine Debate proyectará este lunes 7 de septiembre Cuatro meses, tres semanas, dos días, la multipremiada película de Cristian Mungiu que retrata la odisea de dos jóvenes en la Rumania comunista de Nicolae Ceaușescu. Ganadora de la Palma de Oro en Cannes, la obra propone una experiencia cinematográfica intensa que continuará, después de los créditos, alrededor del debate.
Hay películas que terminan cuando aparecen los créditos. Otras permanecen en la cabeza durante horas y obligan al espectador a preguntarse qué habría hecho en el lugar de sus protagonistas. Cuatro meses, tres semanas, dos días pertenece decididamente al segundo grupo.
Este lunes 7 de septiembre, a las 21, Cine Debate Espacio Mariño volverá a abrir las puertas de su sala de Santa Fe 847, en la ciudad de Corrientes, para presentar uno de los títulos fundamentales del cine europeo contemporáneo.
La elegida es la película rumana dirigida y escrita por Cristian Mungiu, estrenada en 2007 y convertida en uno de los emblemas de la denominada Nueva Ola del cine rumano. Sus protagonistas son Anamaria Marinca, Laura Vasiliu y Vlad Ivanov.
Veinticuatro horas que parecen no terminar nunca
La historia transporta al espectador a Rumania en 1987, durante los últimos años de la dictadura de Nicolae Ceaușescu.
Otilia y Găbița son estudiantes universitarias y comparten una habitación en una residencia de Bucarest. Găbița está embarazada y decide interrumpir clandestinamente su embarazo en un país donde el aborto estaba prohibido.
Con la ayuda de Otilia, ambas consiguen contactar a un hombre conocido como señor Bebe, quien acepta realizar el procedimiento clandestino en la habitación de un hotel. Lo que inicialmente parece una operación organizada en secreto pronto comienza a transformarse en una situación cada vez más angustiante.
La película concentra buena parte de su acción en apenas 24 horas, siguiendo especialmente a Otilia mientras intenta ayudar a su amiga y se enfrenta a decisiones cada vez más difíciles.
Y allí reside buena parte de la potencia de Mungiu: no necesita convertir el relato en un melodrama. La tensión aparece en habitaciones pequeñas, silencios incómodos, conversaciones aparentemente cotidianas y situaciones en las que el espectador siente que está atrapado junto con las protagonistas.
Mucho más que una película sobre el aborto
Aunque el aborto clandestino constituye el núcleo argumental, reducir la película exclusivamente a ese tema dejaría afuera buena parte de su riqueza.
Cuatro meses, tres semanas, dos días también habla sobre amistad, solidaridad, miedo, abuso de poder, desigualdad y supervivencia bajo un régimen que intervenía profundamente en la vida privada.
El propio Mungiu describió su obra como una historia sobre el aborto en una época en la que esa práctica podía ser entendida también como un acto de libertad y protesta frente al régimen comunista.
Por eso, una de las preguntas que propone la función correntina resulta particularmente adecuada para el posterior debate: ¿hasta dónde llegarías por una amiga?
La película que puso al cine rumano bajo los reflectores
Cuando llegó al Festival de Cannes de 2007, la película produjo un enorme impacto.
Primero recibió el Premio FIPRESCI de la crítica internacional y, apenas 24 horas después, conquistó la Palma de Oro, máximo reconocimiento del festival.
El triunfo tuvo además una importancia histórica: Mungiu se convirtió en el primer cineasta rumano en ganar la Palma de Oro, en un momento de creciente reconocimiento internacional para una generación de realizadores de ese país.
El director aprovechó aquella consagración para reivindicar precisamente al cine realizado fuera de las grandes industrias. Al recibir el premio señaló que esperaba que su reconocimiento sirviera a realizadores de países pequeños, demostrando que no era indispensable contar con grandes presupuestos o estrellas para conseguir que una historia fuera escuchada.
Ese mismo año, la producción fue elegida Mejor Película Europea en los European Film Awards y Cristian Mungiu obtuvo el reconocimiento como Mejor Director Europeo.
También fue nominada al Globo de Oro como película extranjera y posteriormente obtuvo el Goya a Mejor Película Europea, consolidando un recorrido internacional extraordinario para una producción rumana austera y alejada de las convenciones comerciales.
Su duración es de aproximadamente 113 minutos, pero la intensidad de la narración hace que el tiempo cinematográfico tenga otro peso: Mungiu construye una experiencia deliberadamente incómoda en la que el espectador tiene pocas posibilidades de tomar distancia de lo que sucede.

