Nació en Villa Ángela y desde muy chico colaboró con la economía de su familia. Trabajó en el campo, vendió pan casero y realizó distintos oficios antes de que su parecido con Brad Pitt lo llevara a las pasarelas.
La historia de Exequiel Vasiloski tiene un punto de partida muy alejado de las luces de las cámaras y las grandes producciones. Nacido hace 25 años en Villa Ángela, Chaco, el joven creció en una familia trabajadora y desde muy pequeño aprendió el valor del esfuerzo.
Con el tiempo, una característica física inesperada terminaría abriéndole las puertas del mundo del espectáculo: su parecido con Brad Pitt. Hijo de un peón rural y de una ama de casa, Vasiloski pasó buena parte de su infancia y adolescencia colaborando con su familia.
El trabajo en el campo fue una de sus primeras ocupaciones, pero no la única. También vendió pan casero y tortas fritas, realizó tareas de albañilería y ayudó con la limpieza de casas. Mientras tanto, quienes lo conocían comenzaron a notar sus rasgos similares a los del reconocido actor estadounidense.
La comparación, que inicialmente aparecía como una broma entre familiares y conocidos, fue tomando otra dimensión a medida que Exequiel crecía. Su quijada marcada, el color de sus ojos y sus facciones hicieron que cada vez más personas repararan en el parecido.
A los 15 años, Vasiloski tuvo sus primeras experiencias vinculadas con el modelaje y participó de desfiles locales. Sin embargo, el gran cambio en su vida llegó en 2022, cuando decidió trasladarse a Buenos Aires en busca de nuevas oportunidades.
Su aparición en el programa “Bienvenidos a bordo” fue uno de los momentos que lo acercaron al público masivo. Su parecido con Brad Pitt llamó inmediatamente la atención y comenzó a convertirse en parte de su identidad pública.
Después de aquella exposición televisiva llegaron nuevas oportunidades. El joven chaqueño comenzó a participar de ciclos de televisión, espacios de streaming y producciones fotográficas. Además, fue convocado para distintas campañas de marcas de indumentaria y cosméticos, consolidando progresivamente su lugar como modelo.
A pesar de la repercusión que generó su apariencia, Vasiloski sostiene que detrás de su presente existe una historia marcada por el trabajo. Sus primeros años, vinculados al campo y a distintos oficios, son parte de la experiencia que, según su recorrido, le permitió sostener sus objetivos.
El modelaje no parece ser el punto final para Exequiel. El joven chaqueño también tiene la mirada puesta en la actuación, una meta que lo acerca todavía más a la figura con la que tantas veces fue comparado.
Vasiloski ya tuvo sus primeros acercamientos a producciones audiovisuales para plataformas como Max y busca avanzar hacia nuevos proyectos. Su intención es construir una carrera propia dentro del mundo del espectáculo y que su reconocimiento no dependa únicamente de su parecido con Brad Pitt.

