La licenciada en Criminalística Sandra Arellano advirtió que la inteligencia artificial puede inventar datos, generar phishing automatizado y poner en riesgo la salud física y mental.
Las personas utilizan a diario la inteligencia artificial para redactar textos, resumir documentos, crear imágenes y videos o buscar información. “Pero no hay que confiar completamente en la inteligencia artificial porque podría cometer errores, incluso inventar datos que pareciesen muy convincentes”, advirtió la licenciada en Criminalística Sandra Arellano en declaraciones a Nord24. La experta recomendó evitar compartir información sensible como DNI, datos personales, datos bancarios o currículums. Lo ideal es combinar los datos y nombres reales por otros ficticios.
El riesgo no solo es digital, también puede afectar la salud. Arellano fue enfática al señalar que “no se debe utilizar la inteligencia artificial como reemplazo a consultas profesionales médicas o psicológicas”. Las respuestas, diagnósticos y tratamientos que ofrece una IA pueden ser “muy peligrosos, no solo para la salud mental, emocional, sino también física”, alertó. Otro escenario de alerta son los enlaces sugeridos por estos sistemas, que podrían redirigir a sitios fraudulentos pagados por ciberdelincuentes que suplantan identidades de farmacias, comercios o clínicas. Esto genera un “phishing automatizado”, donde la víctima puede completar formularios con sus datos, realizar pagos anticipados o contactar al estafador.
Existe también el “envenenamiento de respuestas”. Los hackers podrían manipular la base de datos de alguna inteligencia artificial para recomendar tratamientos falsos o insertar enlaces con malware. “Si el enlace genera dudas, se puede copiar y analizar a partir de alguna herramienta de seguridad como por ejemplo Virus Total”, recomendó Arellano. Además, sugirió no hacer clic sin verificar la URL. Lo correcto es escribir manualmente la dirección en el navegador y corroborar el sitio oficial. Para quienes ya tienen una cuenta en alguna plataforma de IA, la experta aconsejó ingresar en la sección de ajustes de privacidad y “desactivar la opción historias de chat y entrenamiento”. De esta manera, las interacciones no quedarán guardadas en los servidores públicos.
Frente a este panorama, Arellano dejó una reflexión clave: “La tecnología, la inteligencia artificial, no es mala ni buena. Es su uso la que la define”. Por eso, insistió en la necesidad de hacer “un uso responsable, crítico y ético de la misma”. La clave está en mantenerse alerta, verificar la información, proteger los datos personales y nunca sustituir el juicio profesional por una respuesta automatizada. La prevención es, en este caso, la mejor defensa cibernética.
