El joven artista correntino visitó Radionord y repasó un recorrido que comenzó casi como una travesura entre amigos, tuvo una escala consagratoria como Revelación de Cosquín y recientemente lo llevó a competir entre miles de aspirantes para ingresar al reality internacional. Después de formarse como actor de teatro musical, ahora prepara una nueva etapa como cantante, con la intención de encontrar un sonido propio que conserve sus raíces folklóricas.

De cantar a la gorra en la Costanera correntina para conseguir algo de comer con sus amigos a compartir una producción internacional con artistas de distintos países. Entre una escena y la otra transcurrieron varios años de formación, escenarios, viajes, castings y decisiones que fueron moldeando la carrera de Guido Encina, el joven cantante correntino que regresó a su provincia después de participar en Operación Triunfo Estados Unidos.

En Radionord 97.3, contó detalles de la experiencia y repasó una historia artística que comenzó cuando era muy chico, impulsada por una familia vinculada estrechamente con la música.

“Mi familia es de músicos. Mi abuelo fue uno de los fundadores del Instituto de Música de Corrientes y mi papá es cantante y compositor”, recordó. Las primeras canciones llegaron, precisamente, escuchando a su padre cantar y tocar la guitarra en su casa.Pero hubo una noche que modificó inesperadamente el rumbo de aquella vocación.

El “indigente que canta por comida”
Guido todavía recuerda la historia con humor. Estaba con amigos en la Costanera de Corrientes, tenían hambre y no contaban con dinero. Entonces apareció una propuesta: cantar a la gorra.
“Mis amigos me dijeron: ‘Che, ¿si te animás a cantar?’. Y yo no me achiqué. Dije: ‘De una, vamos para adelante’”, relató en RadioNord.
Comenzaron a recorrer grupos de personas hasta encontrarse con unos motociclistas reunidos en la Costanera. Guido cantó, alguien lo filmó y el video terminó en las redes sociales.

Al día siguiente, todo había cambiado.
“Se viralizó como ‘el indigente que canta por comida’. Las redes eran un revuelo. Llamé a uno de mis amigos y le dije: ‘Nacho, no sabés, se viralizó este video, me están buscando y creen que soy indigente’”, recordó entre risas.
La repercusión terminó abriéndole puertas. Llegaron invitaciones de radios y canales locales y, posteriormente, el contacto de Telefe para participar de La Voz Argentina.

De Corrientes a la Revelación de Cosquín
Otro punto decisivo ocurrió con el Pre Cosquín. En 2018 llegó hasta la final nacional y recibió una mención especial. Un año después volvió a intentarlo.
Esta vez ganó.
El triunfo le permitió presentarse en el escenario mayor de Cosquín y posteriormente el público lo eligió como Revelación de Cosquín 2019.
“Me acuerdo que un día, a la madrugada, me llamaron desde Córdoba y me dijeron: ‘Guido, quedaste seleccionado como Revelación de Cosquín, te tenés que venir’. A las cuatro de la mañana estaba tomando un vuelo para llegar esa noche y recibir el premio”, relató.
Pero para Encina hubo algo todavía más significativo: llevar consigo la música de Corrientes.
“Lo más lindo fue tener la oportunidad de llevar el chamamé, nuestra música, a Cosquín”, destacó.

Teatro musical y una nueva etapa
Antes de instalarse en Buenos Aires, Guido también encontró otro lenguaje artístico en Corrientes: el teatro musical.
Su paso por Bambalinas, bajo la dirección de Silvia Rivero, lo llevó a participar de Mamma Mia!, donde interpretó a Sky. Esa experiencia terminó conectándolo con Ricky Pashkus y con una beca para continuar su formación profesional en Buenos Aires.
“Todo nace acá en Corrientes, en las clases de Bambalinas”, remarcó.

En 2025 terminó sus estudios como actor integral de teatro musical y decidió viajar a Estados Unidos. Antes pasó dos semanas en Nueva York y convirtió el viaje en una verdadera maratón teatral: aseguró que llegó a ver 23 musicales, muchas veces asistiendo a dos funciones durante una misma jornada.

Entre títulos como El Rey León, Wicked, Chicago y The Book of Mormon, hubo uno que lo marcó particularmente: Hadestown.
Después de aquella experiencia, viajó a Estados Unidos sin imaginar que estaba a punto de aparecer una de las oportunidades más importantes de su carrera.
Entre 11 mil aspirantes para Operación Triunfo
Encina aseguró que inicialmente no tenía intenciones de presentarse al casting de Operación Triunfo Estados Unidos.
“Estaba un poco reacio. Pensaba: ‘Operación Triunfo Estados Unidos es demasiado grande, no sé si van a elegir a un correntino’. Uno a veces se limita mucho con sus propias inseguridades”, reconoció.

Su familia y sus amigos terminaron convenciéndolo.
Y comenzó un proceso que, según relató, reunió aproximadamente a 11 mil aspirantes.
No fueron únicamente pruebas musicales. Hubo entrevistas, videollamadas, evaluaciones psicológicas, tests de personalidad y distintas instancias de selección hasta que finalmente recibió la confirmación.
“Que me dijeran que efectivamente iba a ser parte del programa fue algo impensado. Terminó siendo una producción increíble, algo maravilloso y una experiencia tremenda”, expresó.
La experiencia televisiva se desarrolló en Colombia, donde permaneció aproximadamente dos meses prácticamente aislado del exterior debido a las características del formato.
Allí convivió con participantes procedentes de Venezuela, Colombia, Puerto Rico, República Dominicana, Panamá y otros países de América Latina.
“Te nutre muchísimo porque tenés muchísimas perspectivas, muchas historias diferentes, y eso también te hace replantearte lo que uno es”, sostuvo.

David Bisbal, Ana Bárbara y una compositora récord
Uno de los momentos que todavía sorprenden al correntino fue encontrarse frente a figuras que hasta entonces conocía desde lejos.
Entre los jurados estuvieron David Bisbal, Ana Bárbara y Ximena Sariñana.
“Para mí era muy loco que David Bisbal viniera y me dijera ‘Hola, Guido, ¿cómo estás?’, que supiera mi nombre. Para mí eso ya era un montón”, confesó.
También destacó haber trabajado cerca de Erika Ender, compositora panameña y coautora de Despacito, quien tuvo un rol central dentro de la propuesta.
Operación Triunfo también lo obligó a salir de su zona de comodidad. Interpretó canciones en inglés, salsa y diferentes géneros, una versatilidad que terminó ayudándolo a confirmar hacia dónde quiere orientar ahora su carrera.

“El folklore me toca una fibra que no me toca otro género”
Después de atravesar tantas experiencias musicales diferentes, Encina encontró una certeza.
“Me pasa que suena un folklore y me toca una fibra que no me toca otro tipo de género”, aseguró en RadioNord.
Por eso, su próximo desafío será comenzar a publicar canciones propias.
Ya se encuentra conversando con productores y compositores de Buenos Aires para conformar un equipo de trabajo que le permita encontrar lo que define como “el sello de Guido”.
“Quiero que escuches algo y digas: ‘Che, esto es de Guido’. Y sí o sí tiene que tener parte de mi raíz folklórica porque es lo que más me mueve. Sería mi manera más honesta de hacer música”, explicó.

El consejo para quienes recién empiezan
Su propia historia —desde aquella improvisada actuación en la Costanera hasta una producción internacional— le permitió dejar un mensaje para los jóvenes que tienen una vocación artística pero todavía no se animan a mostrarla.

“A veces nos dejamos influir mucho por la opinión del otro o por nuestros propios pensamientos negativos, ese bichito que está en la cabeza diciéndote ‘no podés’, ‘no estás a la altura’ o ‘no vas a ser capaz’”, reflexionó.
Para Encina, la respuesta es prepararse y animarse.
“Hay que apagar todas esas voces, hacer lo que nos gusta y nunca dudar. Si aparece un casting o una audición, hay que ir para adelante porque uno nunca sabe cuándo la oportunidad está a la vuelta de la esquina”, afirmó.
Y agregó tres condiciones que considera fundamentales: “Ser buenas personas, ser apasionados y entrenar mucho para estar preparados cuando llegue la oportunidad”.

Un chamamé para despedirse
Antes de terminar su visita, Guido volvió simbólicamente al lugar desde donde partió.
Ante el pedido de cantar algo en vivo, eligió “Canto a Paso de la Patria” y convirtió el estudio en un pequeño escenario chamamecero.
Fue una elección coherente con el futuro que acaba de definir: después de Nueva York, Buenos Aires, Colombia, Estados Unidos, Cosquín y la televisión internacional, Guido Encina quiere seguir viajando y creciendo, pero sin perder el sonido de Corrientes.
El 3 de octubre regresará a Buenos Aires para continuar trabajando en sus proyectos.
“Voy a seguir metiéndole a mi sueño, a lo que amo, que es la música. Nunca voy a bajar los brazos. Esto para mí es mi vida y mi forma de ser”, cerró.