El politólogo Leandro Bruni analizó en Radionord el impacto de las redes sociales, las campañas de desinformación y las llamadas “minorías intensas” en el comportamiento electoral.
El politólogo Leandro Bruni analizó en diálogo con Radionord el impacto que tienen las redes sociales sobre el ánimo social y el debate político, especialmente en contextos electorales. Según explicó, las plataformas digitales no tienen la capacidad de determinar de manera directa qué piensa o qué vota una persona, pero sí pueden influir en los temas que ocupan el centro de la conversación pública. En ese sentido, destacó que las campañas de desinformación pueden desplazar temporalmente cuestiones relevantes, como la situación económica, para instalar discusiones vinculadas con escándalos, enfrentamientos o declaraciones de dirigentes.
Bruni también se refirió al fenómeno de los trolls y las cuentas falsas, muchas veces administradas por terceros y diseñadas para aparentar ser usuarios reales. Al respecto, sostuvo que las últimas investigaciones científicas relativizan su capacidad para modificar directamente la conducta del electorado. Sin embargo, remarcó que estas cuentas pueden ser importantes para iniciar conversaciones, amplificar determinados mensajes y otorgarles mayor volumen dentro de las redes sociales. “No te pueden decir sobre qué hablar, pero sí recortarte el marco para que vos hables de determinados temas”, explicó el politólogo al describir el mecanismo de influencia.
Otro de los puntos destacados por el analista político fue la fuerte polarización que suele observarse en las redes sociales. El especialista señaló que, en realidad, quienes participan activamente de las discusiones políticas representan una minoría de usuarios altamente politizados, a los que definió como “minorías intensas”. Mientras tanto, una gran cantidad de personas permanece en silencio y observa los debates sin participar. Para el politólogo, una dinámica similar se presenta en las elecciones: existen sectores con un voto muy estable, mientras que la disputa política se concentra en captar a quienes tienen un comportamiento electoral más fluctuante.
En ese contexto, el profesional puso el foco en el crecimiento del ausentismo electoral tanto en Argentina como en Corrientes. Señaló que desde 1983 se registra una tendencia creciente en la cantidad de personas que no concurren a votar y recordó que en las últimas elecciones provinciales la participación rondó el 60%, dejando a un porcentaje significativo de la sociedad fuera de las urnas. Para el especialista, esa “mayoría silenciosa” constituye uno de los principales desafíos de las fuerzas políticas, ya que allí se encuentra buena parte del electorado que puede definir una elección y que, al igual que ocurre en las redes sociales, no necesariamente expresa públicamente sus preferencias.

