A horas de la final del Mundial, el psicólogo Víctor Chaín reflexionó sobre el efecto psicoanalítico de la ilusión colectiva con la selección argentina y la diferencia entre disfrutar el partido y evadir la realidad.
El licenciado en psicoanalista Víctor Chaín, MP 455, analizó en diálogo exclusivo con Nord24 el fenómeno de la identificación masiva de la sociedad argentina con la selección nacional durante el Mundial de Fútbol. Según el especialista, esta identificación con la Scaloneta trae aspectos “muy positivos”, principalmente la unión social que contrasta fuertemente con las grietas, diferencias y conflictos políticos que suelen dividir al país. “Es una oportunidad de unión fraternal entre los miembros de una misma sociedad”, sostuvo Chaín, destacando cómo el fútbol logra ensamblar momentáneamente una Argentina fragmentada.
Desde una mirada psicoanalítica, el experto explicó que la ilusión y la esperanza de triunfo generadas por el seleccionado funcionan como un recurso simbólico para “tramitar” carencias afectivas y consecuencias de las condiciones económicas, políticas y socioeconómicas que atraviesa la Argentina. Es decir, la identificación con los futbolistas, Messi y el entorno de la Scaloneta, permite reparar simbólicamente esas falencias que la sociedad vive cotidianamente, ofreciendo una válvula de escape emocional frente a la crisis.
Sin embargo, Chaín fue enfático al señalar que un partido de fútbol, aunque de alcance mundial, “no nos exime de ocuparnos de solucionar nuestros problemas como sociedad”. Advirtió que se trata de un tiempo permitido para ilusionarse, pero que eso no resolverá las dificultades reales: “A las carencias hay que ocuparse en resolverlas y aceptarlas como son, no pretendiendo que la identificación con un seleccionado de fútbol va a traer soluciones mágicas”, reflexionó el psicoanalista, marcando una línea clara entre el disfrute deportivo y la responsabilidad ciudadana.
El especialista invitó a aprovechar la instancia para “disfrutar en familia y en sociedad” la final del domingo, siempre desde el entendimiento de que la alegría colectiva es transitoria y no debe reemplazar el compromiso con los problemas estructurales del país. “Que todos puedan disfrutar de esta final”, cerró Chaín, en un mensaje que equilibra la euforia mundialista con la mirada crítica de quien observa que, una vez terminado el partido, la realidad argentina seguirá demandando respuestas concretas.
