Las autoridades reportan también unas 2.200 viviendas destruidas o con daños estructurales y unos 2.400 damnificados. El gobierno, que decretó estado de catástrofe y movilizó al Ejército para labores de rescate.

Un temporal que recorre Chile dejó al menos diez muertos y más de 100.000 personas aisladas por interrupciones de rutas, según un nuevo balance dado por el gobierno, que decretó estado de catástrofe y movilizó al Ejército para labores de rescate.

El fenómeno, que empezó el 15 de julio en el sur del país, ahora castiga especialmente a Coquimbo y Atacama, regiones desérticas del norte, donde son inusuales las lluvias extremas. Se reportan “10 personas fallecidas, cuatro personas desaparecidas, y 17 lesionados”, informó a la prensa Alicia Cebrián, directora del Servicio de Emergencias Estatal (Senapred).

Un primer reporte matutino había notificado cinco fallecidos. Además, la emergencia ya suma unas 2.200 viviendas destruidas o con daños estructurales, unos 2.400 damnificados y más de 100.000 personas aisladas. Debido a las crecidas de los ríos, varios caminos quedaron bloqueados por el agua y el fango, y algunos pueblos quedaron aislados.

En áreas rurales de Coquimbo, el ejército empleó tractores para rescatar a personas atrapadas en inundaciones y tuvo que sacar a personas en helicópteros desde los techos de sus casas, según imágenes de medios locales. Hay barrios “llenos de barro, de agua, inundados, personas que han perdido sus casas, sus enseres, gente que está con mucha angustia”, dijo a la AFP Cristóbal Juliá, gobernador de Coquimbo, a unos 460 km al norte de Santiago.

La autoridad asegura que el último año que vivieron lluvias intensas fue en 1997, pero que “nunca” lo habían vivido “de esta forma”. “Esta vez superó con creces lo que pasó en ese entonces”, señaló. El presidente chileno, José Antonio Kast, decretó estado de catástrofe en la zona, lo que permite el despliegue de militares, restringir libertades de tránsito y desplegar recursos de ayuda más rápidamente.