En declaraciones a Nord24, el psiquiatra Alberto Álvarez detalló que el ataque de pánico comienza como una percepción corporal —palpitaciones, presión en el pecho, temblores— sin que la persona pueda identificar su causa.
“El ataque de pánico que es tan difundido comienza en general como una percepción en el cuerpo. Podemos sentir palpitaciones, que el corazón late muy rápidamente, que tenemos una presión en el pecho, en la garganta, puede nuestro cuerpo empezar a temblar de repente y lo característico es sin darnos cuenta a qué se debe eso”, explicó el psiquiatra Alberto Álvarez en declaraciones a Nord24. El especialista precisó que esa sensación se origina en una desconexión entre un peligro percibido de forma inconsciente y la imposibilidad de reconocerlo como desencadenante: “Hay un peligro real que de alguna forma inconscientemente fue percibido, pero no hay manera para esa persona de reconocer que ese peligro pudo haber desencadenado ese ataque de pánico”.
Frente a un episodio, el profesional fue claro sobre los primeros pasos: “Lo primero que tenemos que hacer si esto aparece y estamos solos es tranquilizarnos en el sentido de que va a pasar. Dura muy pocos, como mucho uno o dos minutos. Tenemos que tranquilizarnos, lo primero es sentarnos en lo posible, respirar hondo y pensar que esto va a pasar”. También recomendó buscar apoyo: “Si tenemos a alguien a quien podemos recurrir, pidamos ayuda”. Sobre el dolor precordial que suele acompañar estos cuadros, aclaró: “Muchas veces los ataques de pánico muy intensos aparecen con un dolor cerca del corazón que asusta mucho por la posibilidad de una enfermedad médica. Muchos recurren a una guardia, está muy bien eso para que se pueda discernir si es un ataque de pánico o es algo cardíaco, por ejemplo, o pulmonar”.
Álvarez ubicó el ataque de pánico dentro del espectro de la angustia: “No debemos olvidar que el ataque de pánico es una variedad de la angustia. Lo que pasa es que se la siente en el cuerpo y no se la relaciona con un peligro. Cuando sentimos angustia es más fácil identificar qué nos desencadenó la angustia y no es una sensación puramente corporal, sino también psíquica”. Cerró con una recomendación fundamental: “No hay que perder la calma, tenemos que tranquilizarnos y pensar que esto ya va a pasar. Y en lo posible luego de esto consultar a un especialista para que se pueda trabajar, empezar a decir y relacionar con qué o por qué situación pudo haberse presentado ese ataque de pánico”.

