Argentina se prepara para la búsqueda del bicampeonato mundial frente a España. Tendrá un rival extra: el show del entretiempo.

Argentina se prepara para la esperada final del Mundial 2026 contra España. La “Scaloneta” defiende el título y ambos países llegan como campeones de sus respectivas confederaciones. En la previa, ya se perfila un duelo futbolístico de altísimo nivel.

Sin embargo, la competencia fue organizada por Estados Unidos. Y, al parecer, no les alcanzó con imponer un partido de soccer dividido en cuatro cuartos (las pausas por cooling break): ahora también habrá una ceremonia de medio tiempo al estilo del Super Bowl.

Según indicaron, durará 17 minutos: 11 de shows y el resto en montaje y desmontaje de escenografía.

La tendencia hacia la espectacularización del fútbol parece no tener techo. De este lado del mundo, cuesta aceptarlo. Muchos se quejaron de los dos equipos saltando al campo al mismo tiempo e incluso miraron de reojo las nuevas reglamentaciones de Conmebol incentivadas por la Fifa.

En su búsqueda de parecerse a los grandes eventos deportivos estadounidenses y europeos se incorporaron shows musicales en las ceremonias de apertura de las finales.

Aquellas propuestas no despertaron grandes resistencias. De hecho, buena parte del público terminó aceptándolas e incluso valorándolas. Pero la incorporación de un espectáculo durante el entretiempo supone un cambio mucho más profundo.

El fútbol es un espectáculo lo suficientemente apasionante como para no necesitar ningún artificio externo que potencie su entretenimiento. A diferencia de los recitales previos al inicio del partido, el halftime show modifica el desarrollo natural del juego, extiende el descanso de los futbolistas y altera uno de los rituales más tradicionales del deporte.

Más allá de las discusiones que generó la decisión de la Fifa, el show promete marcar un antes y un después por su despliegue artístico y por la magnitud de la producción. De todos modos, surgieron algunas resistencias por parte del público.

Con el antecedente de la olvidable ceremonia de apertura dividida en tres países (Estados Unidos, México y Canadá), volveremos a ver a Shakira sobre el escenario principal.

El show de medio tiempo estará bajo la curaduría de Chris Martin, líder de Coldplay, y reunirá a artistas de la talla de Madonna, BTS, Justin Bieber, Burna Boy y el coro PS22 Chorus. Además, la puesta en escena contará con la participación especial de personajes de Plaza Sésamo y Los Muppets.

La producción del evento estará a cargo de Global Citizen, Live Nation y Done + Dusted.